20’5 millones de seguidores, 150 millones de valor, 13 goles y 19 puntos: Huracán Bellingham

Nada más pitar Gil Manzano, Jude Bellingham hincó las rodillas sobre el césped de Montjuic y elevó los brazos al cielo. El primero en acercarse a abrazarlo fue Luka Modric. Cuando el croata jugó su primer partido como profesional, el inglés tenía dos meses de vida.

Luego fue el resto del equipo a hacer piña, conscientes de que el clásico lo había ganado él solo, pero Bellingham apartó cariñosamente a sus compañeros y les invitó a dirigirse al fondo contrario, donde estaban los aficionados madridistas desplazados a Barcelona. Cultura inglesa, y alemana, en vena. Bellingham juega al fútbol para hacer feliz a sus aficionados y, como tal, los respeta y los pone en el foco de las alegrías.

Una señal más del carisma y la personalidad de Jude, futbolista de culto que tiene todos los ingredientes para irse del Madrid dentro de 15 años con un saco de títulos y un puesto de honor entre los mejores jugadores de la historia del club blanco. Quienes le vieron jugar, ya le comparan con Di Stéfano. No parece una barbaridad.

Bellingham logró en el clásico algo que solo está al alcance de los elegidos. Se inventó un resultado que nada tenía que ver con la dinámica del partido. Ante un Barça menor, repleto de bajas de talla gruesa, el Madrid estuvo muy cerca, sobre todo en esos dos palos de Fermín e Íñigo, de perder en Montjuic. Bellingham dijo naranjas de la china, que ni sabe lo que significa ni le importa, pero fue así.

170 centímetros

Un gol de esos que metía Raúl, de pillo, de estar donde siempre hay que estar en el área, y otro de la nada, cuando el único que olía peligro real fue él. En su trallazo del 1-1 subió la pierna a la altura de su hombro, que más o menos son unos 170 centímetros si tenemos en cuenta su altura total, 1,86. Una barbaridad de gesto técnico, y físico.

Con sus diez goles en diez partidos en Liga -descansó en el duelo ante la Unión Deportiva Las Palmas-, Bellingham le ha dado doce puntos al Madrid de manera directa. En Almería, en Vigo, en Barcelona y contra el Getafe en el Bernabéu. Sin sus tantos en estos cuatro partidos, el Madrid tendría doce puntos menos en el campeonato nacional. Guion que se repite en Champions. Sin sus goles al Unión Berlín, Nápoles y Braga, el Madrid tendría siete puntos menos en Europa. Su impacto es infinito, como la ilusión que ha generado.

En total, 13 goles en 13 partidos (sólo no ha marcado al Atleti, a la Real y al Sevilla), una dinámica que no parece tener techo, hacen que Jude se vaya a convertir en un pestañeo en el futbolista inglés con más goles con la camiseta blanca. Ya tiene a tiro a McManaman (14), Owen (16), Beckham (20) y Cunningham (20), los cuatro ingleses que junto a Woodgate han jugado en el Madrid.

Bellingham llegó al club blanco este verano con un valor de mercado de 120 millones de euros, cantidad que ya había elevado en su última temporada en el Borussia, que comenzó con 80 ‘kilos’ de tasación. En septiembre de 2020, cuando debutó con los germanos, valía 27. En su primera actualización como jugador blanco, Bellingham ha subido a los 150 millones de euros. Sólo ha necesitado dos mes y medio en el Madrid para aumentar un 25% su cotización y pasar a ser el tercer futbolista por precio de mercado, empatado con Vinicius, y solo por detrás de Mbappé y Haaland, ambos valorados en 180 millones.

El Madrid de Vinicius ha pasado a ser el Madrid de Bellingham. Todo gira alrededor del futbolista inglés. Ahí están sus datos deportivos, pero también mediáticos. El 13 de junio, el día antes de anunciarse su fichaje por el club blanco, tenía 10’7 millones de seguidores en Instagram. Ayer estaba ya en los 20’5 millones. Casi ha doblado sus followers. En Twitter, justo antes de su fichaje, estaba a punto de llegar al millón de seguidores y ahora está en 1.660.000. un 66% más. Datos que en el terreno de la venta de camisetas se desconocen, pero solo hace falta ir a un partido del Bernabéu para cotejar en un rápido sondeo visual la camiseta favorita del madridismo: el número ‘5’ de Bellingham.

La elástica del que ahora mismo es el mejor futbolista del mundo, de largo. No hay debate y así va a quedar plasmado esta noche en París, donde es el claro candidato a llevarse el trofeo Kopa, el considerado Balón de Oro para jugadores sub-21, como lo es también para el prestigioso Golden Boy que entregará el diario ‘Tuttosport’ en diciembre. Galardones que supondrán un nuevo impulso para Bellingham, un huracán que tiene al madridismo enajenado de felicidad y amor.

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