comenzó la cuenta regresiva para evitar nuevas elecciones y el rey Felipe VI recibe a Pedro Sánchez

Por segunda vez en seis semanas y luego del fracaso de Alberto Núñez Feijóo, el líder del Partido Popular que no logró el apoyo del Congreso para ser presidente, el rey Felipe VI comenzó este lunes otra ronda de consultas con los partidos políticos que tienen representación parlamentaria para buscar un nuevo candidato a presidente del gobierno de España.

Las miradas apuntan al actual jefe del gobierno en funciones y candidato del PSOE a la reelección, Pedro Sánchez.

Sánchez lleva más de dos meses esperando este momento, a pesar de que en las elecciones generales del 23 de julio salió segundo, detrás de Núñez Feijóo.

Como jefe del Estado, es el rey el que designa quién es el postulante con más posibilidades de obtener la confianza del Parlamento para ser investido presidente.

Así lo hizo a fines de agosto, cuando ungió a Núñez Feijóo, que fue el más votado en las elecciones generales de julio.

El candidato del PP se tomó entonces más de un mes para negociar su investidura, que se frustró por cuatro votos: era preciso que contara con la aprobación de la mitad más una de las 350 bancas del Congreso de los Diputados pero sólo consiguió 172.

Su debate de investidura, que se celebró el 26 de septiembre, y la votación, que se realizó el 27 y el 29, activaron la cuenta regresiva que más inquieta a los españoles. La que va descontando días del tiempo disponible, según la legislación en España, para formar un nuevo gobierno.

Porque los plazos no son infinitos. El reglamento plantea que, desde el primer fracaso en la votación de una investidura hay dos meses para intentar otras.

Sólo 72 horas después

Si España llega al 27 de noviembre sin un nuevo presidente, Felipe VI disolverá las Cortes y habrá repetición electoral. Para evitarlo, el rey citó, apenas 72 horas después del fracaso de Núñez Feijóo, a una nueva ronda de consulta con los líderes de los partidos políticos que integran el Congreso.

Los recibirá, entre este lunes y el martes, de menor a mayor representación parlamentaria, es decir, de forma ascendente y según el caudal de votos que obtuvieron en las elecciones de julio.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en el Parlamento. Foto Reuters

Este lunes, en el Palacio de la Zarzuela, Felipe VI se reunió, por turnos y en citas individuales, con los representantes de Unión del Pueblo Navarro, de Coalición Canaria, del Partido Nacionalista Vasco, de Sumar y de Vox.

El martes están citados el actual jefe del gobierno en funciones y candidato del PSOE a la reelección, Pedro Sánchez, y el líder del PP y candidato fallido, Alberto Núñez Feijóo.

Los que le dicen “no” al rey

Este lunes tendrían que haber acudido también a la convocatoria del jefe del Estado los independentistas catalanes y vascos -de Esquerra Republicana de Caraluña, de Junts per Catalunya y de EH Bildu- y el BNG, el partido nacionalista gallego pero, coherentes con su postura frente a la monarquía, dejaron al rey plantado.

Los parlamentarios que pasan por la Zarzuela suelen luego asistir al Congreso donde comentan qué le dijeron al rey.

Este lunes, excepto el Partido Nacionalista Vasco, que no se presentó en el Parlamento luego de su encuentro con Felipe VI, el resto de las formaciones no confirmaron apoyar una posible candidatura de Pedro Sánchez a la investidura.

Ni siquiera su principal socia para un probable gobierno de coalición, Yolanda Díaz, su actual ministra de Trabajo en funciones y líder de Sumar.

Sumar reúne a los partidos de izquierda a la izquierda del PSOE y va a terminar pactando con Sánchez, aunque ahora le reclame acuerdos previos a la posible investidura.

“Sumar quiere ganar derechos para España y esta es la contribución humildemente que queremos hacer en ese futuro gobierno de coalición. Pero a día de hoy estamos lejos de alcanzar ese acuerdo”, dijo Díaz después de reunirse con el rey.

Faltan apoyos

Como le sucedió a Núñez Feijóo, Pedro Sánchez tampoco cuenta con los apoyos necesarios para que el Parlamento lo nombre presidente.

Pero tiene más cintura para negociar con el independentismo catalán y vasco como ya acordó en 2019, cuando logró la investidura con el aval del separatismo.

Esta vez, sin embargo, los catalanes le suben la vara a la hora de darle un sí: podrían facilitar su reelección a cambio de una amnistía para quienes cometieron delitos relacionados con el referéndum de autodeterminación ilegal y la declaración de independencia de Cataluña de 2017.

La Constitución española no contempla la amnistía y a pesar de que Sánchez está estudiando cómo implementarla, el soberanismo catalán le pide más: amnistía y un referéndum de autodeterminación.

Desde el PSOE, por ahora, no dan cabida a ninguna posibilidad de implementar una consulta popular en Cataluña para que su gente vote si se quiere quedar adentro o fuera de España.

Pero éste es el hierro caliente del que podría depender una futura investidura del actual presidente en funciones.

Este lunes, la Unión del Pueblo Navarro, Coalición Canaria y Vox le confirmaron al rey Felipe VI que le darán la espalda a Pedro Sánchez.

“Estamos dispuestos a pelear en los tribunales, a pelear en las instituciones, y a pelear en las calles. Lo vamos a hacer con todas las consecuencias”, dijo Santiago Abascal, el líder de la fuerza de ultraderecha Vox.

El fin de semana, Pedro Sánchez se mostró confiado: “Vamos a poner todo nuestro empeño en una investidura real”, dijo.

“Tenemos todas las fuerzas del mundo para encabezar un gobierno progresista para seguir avanzando”, aseguró.

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