De Linda Caicedo a Giuliana Dragoni, las jóvenes estrellas que brillan en el Mundial femenino

Ahí están Jenni Hermoso (33 años) y Esther González (30), en su mejor momento en la treintena, conscientes todavía de que les queda mucho fútbol que dar un grandísimo nivel. Tres goles lleva la madrileña en su tercer Mundial; se estrenó la granadina ante Costa Rica, estrenando también Copa del Mundo. Su veteranía y madurez mezcla de maravilla con la juventud, y en este torneo hay muy buenas muestras de ello. Futbolistas consagradas que apenas han pasado la adolescencia.

Este viernes se pone el traje de madurez la italiana Giulia Dragoni. Apenas 16 años, y el 16 en el dorsal, pero ya líder de la azzurra tal y como se vio en el primer partido de la fase de grupos ante Argentina. Clase, control, regates -incluidos dos sombreros en su debut-, empuje y pura energía, un 87 % de precisión en los pases. La centrocampista, apodada ‘little Messi’ (‘la pequeña Messi’) ha hecho este año de La Masia su casa, a donde se ha trasladado para seguir creciendo convirtiéndose en la primera jugadora extranjera en instalarse en la cantera del Barcelona. «No tengo expectativas, no puedo tenerlas porque todavía soy muy joven. Vine aquí para aprender y obtener algo de experiencia», decía en la previa. Ante Argentina se llevó experiencia, ovación y 83 minutos en el mejor escaparate del mundo. Y como muestra de que la juventud y la madurez hacen muy buenas migas, Dragoni fue sustituida por Cristiana Girelli, 33 años, la mayor de la expedición italiana, que acabó por marcar el gol de la victoria italiana.

Como curiosidad, la portera argentina: con 39 años, ya había debutado en un Mundial cuando nació Dragoni. La italiana empezó a deslumbrar en el Pro Sesto y su salto hacia la élite llegó en 2019, cuando fichó por el equipo juvenil del Inter de Milán. Su talento la llevó al equipo absoluto en 2022, y a La Masia a principios de este año; y ahora, al Mundial.

No es Dragoni, no obstante, la jugadora más joven en debutar en un Mundial. Lo es la surcoreana Casey Phair, 16 años y 26 días. Nacida en Corea del Sur, de padre americano, y profesor de inglés, y madre coreana, dueña de un restaurante, es alumna de la Academia de Jugadores en Desarrollo de Somerset, Nueva Jersey, uno de los mejores programas de fútbol e Estados Unidos. Y le bastaron dos partidos y cinco goles en la selección sub-17 para convencer a Colin Bell de que tenía que ir a este Mundial. Sin esperar.

«No viene aquí como una prueba. Se ha ganado el puesto. Es muy rápida, puede marcar de cabeza y finalizar con ambos pies», analiza el técnico, que contó con ella 20 minutos ante Colombia, y apunta a titular mañana contra Marruecos, partido en el que se juegan el pase a octavos.

Un cáncer con 15 años

En ese Colombia-Corea del Sur (2-0) chocaron dos talentos adolescentes, pues la rapidez de Phair fue eclipsada por la magia de Linda Caicedo, 18 años. La madridista comenzó pronto en el fútbol, potencial para el regate, la invención y la pegada, llegó a la selección absoluta con 14 años, una edad en la que devoraba récords y rivales. Hasta que con 15 años le diagnosticaron un cáncer de ovario.

«Recuerdo que el día que iba a ir a la operación me sentía muy mal porque pensé que no volvería a jugar al fútbol a alto nivel», explicaba estos días de focos y aplausos tras la época oscura de hospitales y tratamientos: cirugía en abril de 2020 y seis sesiones de quimioterapia, peluca en algunos partidos cuando se recuperaba ante la caída del pelo. El seleccionador, Nelson Abadía, que entrena a Caicedo desde que esta tenía 12 años, la tranquilizó: «Tranquila, vas a volver», le dijo por teléfono.

Un mensaje de ánimo que resultó providencial porque Caicedo no solo volvió al fútbol, sino que superó los niveles anteriores. Cerebro en el centro del campo, se mueve rápida y tiene mil trucos en las piernas. Fue la mejor jugadora de la Copa América de 2022 y a principios de este año fichó por el Real Madrid, donde ha firmado dos goles y cuatro asistencias en los diez partidos que ha disputado.

Ante Corea del Sur, que salió de titular, volvió a romper estadísticas de todo tipo: la más joven, la más rápida, el gol para el triunfo de su país y para el suyo propio: un gol al cáncer. «Fue un momento duro, pero doy gracias a que me pasó siendo muy joven y he sido capaz de recuperarme. Todo lo que me pasó me ha hecho crecer. Soy un ejemplo de que puedes salir de eso y superarlo», decía la delantera, que en doce meses ha jugado tres Copas del Mundo: sub-17, sub-20 y ahora brilla en la absoluta, donde la tratan con sumo cuidado, después de que diera un susto el pasado entrenamiento por un dolor en el pecho que la obligó a parar la carrera con sus compañeras y a ser atendida en el césped. No obstante, según la prensa colombiana reanudó el entrenamiento unos minutos después.

  • Casey Phair, Corea del Sur

  • Isabella Pasion, Filipinas

  • Sheika Scott, Corea del Sur

  • Giulia Dragoni, Italia

  • Wieke Kaptein, Países Bajos

  • Kaiya Jota, Filipinas

  • Milly Klegg, Nueva Zelanda

  • Isabella Flanigan, Filipinas

  • Chiara Beccari, Italia

  • Solai Washington, Jamaica

  • Liya Brooks, Jamaica

  • Alyssa Thompson, Estados Unidos

  • Comfort Selemani, Zambia

  • Esther Banda, Zambia

  • Pauline Zulu, Zambia

  • Letisha Lungu, Zambia

  • Genesis Pérez, Costa Rica

  • Abbie Larkin, Irlanda

Con 15 años Wieke Kaptein tuvo que pedir un permiso especial en el colegio para que la dejaran acudir al partido que su equipo, el Twente, jugaba en la Champions League. Debutó, y marcó, antes en la competicioón europea que en la liga nacional pues está prohibido para menores de 16 años. Con 17, este verano la neerlandesa esperaba estar disputando el mundial sub-19, pero la llamada que recibió no fue para participar en el torneo que se celebra en Bélgica, a pocos kilómetros de su casa, sino para cruzarse el planeta de la mano de Andries Jonker, el seleccionador de la absoluta.

La centrocampista está deseando debutar en un Mundial; por el momento, ha pasado de ver vídeos de Luka Modric para aprender a ver a sus compañeras desde el banquillo de un Mundial. Ayer animó y sufrió con el empate ante Estados Unidos (1-1) –donde también brilla otro portento de 18 años, Alyssa Thompson– en lo que fue una reedición de la final del Mundial de 2019 y del que se espera otra repetición más adelante. Son jóvenes, talentosas y van a comerse el Mundial.