El modo en que Javier Milei ha dado la batalla cultural y política contra la izquierda ha sido muy importante

¿Qué significa para el movimiento y los partidos de derecha el triunfo de Javier Milei en un país como la Argentina?

Yo creo que tiene un alcance internacional por varias razones. En primer lugar, porque se produce en un país donde la izquierda llevaba mucho tiempo instalada, ocasionando unos gravísimos problemas sociales y económicos y sin embargo no perdía el poder. En segundo lugar, por el modo en el que lo ha hecho Javier Milei, con un estilo muy, muy osado, muy natural, muy directo a la hora de calificar y descalificar a sus adversarios, que yo creo que es muy propio de la situación de un país como Argentina, donde la población ha sufrido mucho en los últimos años como consecuencia del desastre económico. Y quizá, por esas razones tiene un alcance no solo argentino, sino internacional.

Creo que el modo en el que Javier Milei ha dado la batalla cultural y política contra la izquierda ha sido muy importante, porque hace mucho tiempo la izquierda era la que dictaba la moralidad en la política, quien tenía legitimidad y quien no la tenía. Y las derechas tradicionales no han sido capaces de enfrentar eso. Se dedicaban únicamente a la gestión económica y toda la cuestión cultural, política y de fondo la habían rendido ante la izquierda. Otros lo hemos hecho en otros lugares, pero Javier Milei lo ha hecho con éxito en Argentina y, por lo tanto, a nosotros nos parece una gran referencia.

¿Cómo lo definiría a Javier Milei?

Entrañable. Es una persona emotiva y buena.

¿Y cómo ve que las derechas democráticas como las de Macri, Piñera, Duque y tantas otras no duraran en el poder como si dura la izquierda aunque gobierne mal?

Yo quiero hablar con muchísima prudencia. Puedo hablar de España. Usted ha mencionado unas derechas tradicionales en Iberoamérica y yo podría equipararlo al centroderecha tradicional en España, que tiene un problema: la izquierda le ha tomado la medida. Sabe cómo competir con ese tipo de política. Y ese tipo de derechas ha transigido, ha bajado las banderas. Se ha sentido acomplejada ante la izquierda y eso es lo que tenía que cambiar. Javier Milei lo ha cambiado dando una patada en el tablero. Yo entiendo que hay gente que puede decir que ese estilo es inadecuado. Pero ha sido exitoso porque ha llenado de valor y de legitimidad a las personas que pensaban de una manera distinta a la izquierda. Y eso era algo que no ocurría prácticamente en ninguna parte del mundo, sobre todo al nivel de como ha ocurrido en Argentina, con un apoyo del del 56% de la población.

¿Cree que el triunfo de Milei va a facilitar la inversión privada y española en la Argentina que está muy golpeada? Por empezar viene una duro ajuste

Sí (se refiere a la inversión) Viene un ajuste y el propio Milei lo ha afirmado y efectivamente no será inmediata (la inversión). Pero yo estoy convencido que cuando hay seguridad jurídica, cuando se entiende que a los que crean prosperidad y dan empleo no se les puede robar con los impuestos abusivos, pues al final la inversión llega.

¿Qué aprendizaje le da a ustedes el triunfo de Milei?

El modo en el que ha enfrentado a la izquierda es único. No sabemos si eso obedece a las circunstancias especiales de Argentina. Económicas. Pero España está padeciendo problemas muy graves en el terreno económico y, sobre todo en el terreno político y de la legalidad constitucional. Tenemos un gobierno que ha pactado con todos los enemigos de la unidad de España, con el separatismo, con el terrorismo. Ha introducido al comunismo en el Gobierno. Tiene ministros que no condenan los atentados terroristas de Hamás, que son lo más horripilante que hemos podido conocer en nuestro presente. Y un gobierno así tiene que ser calificado de una manera muy dura. Nosotros le hemos acusado al Gobierno en España de golpe de Estado porque según nosotros y según los jueces de derechas y de izquierdas, el Gobierno en España está aboliendo el Estado de Derecho, está suprimiendo el Poder Judicial, está asaltando la Constitución.

Usted habla de la ley de amnistía de Sanchez para los procesados por el referendo separatista como Puigdemont…

Y que ha terminado con la igualdad de los españoles ante la ley, aprobando una ley de amnistía que supone que da él. Entonces, perdona los delitos a unos políticos que han cometido los peores delitos que un representante público puede cometer, pero lo hace a cambio de votos para permanecer en el poder. Hay un acto de corrupción mayor. Yo no sé si llamarles zurdos de mierda, si llamarles canalla o como calificarlos, pero desde luego eso hay que calificarlo de una manera muy dura, de una manera implacable, porque hay que decir la verdad. Javier Milei, con un tono y un estilo crudo, ha dicho la verdad en Argentina. Entonces, yo creo que el estilo es discutible, no es lo más importante. En un sitio quizá funcione en otro no. Pero decir la verdad es esencial. Javier Milei ha dicho la verdad.

¿Usted compara la «campaña del miedo» que denunció Milei en el oficialismo a lo que decían de ustedes en España?

No sé cuál es la campaña del miedo que le han hecho a Javier Milei, pero imagino que es comparable, porque nosotros hemos padecido esa campaña del miedo. Pero no nos la ha hecho la izquierda, nos la ha hecho la derecha, el Partido Popular. Y nos lo han hecho los medios de comunicación que editorialmente defienden al Partido Popular ¿Y eso que ha supuesto? que la derecha se dispare a sí misma, se inhabilita para llegar al poder.

¿Pero en qué han mentido? Convengamos que hay una derecha que no les gusta la parte conservadora de Vox, negar el cambio climático o estar en contra del aborto…

Mintieron utilizando los mismos asuntos para deslegitimar que la izquierda, diciendo que nosotros justificamos o no combatimos la violencia contra la mujer, cuando somos el partido que exige un endurecimiento penal mayor para los violadores o para los agresores de mujeres. Somos el único partido que dice que hay que controlar la inmigración de esos países, que importan culturas y personas que piensan que la mujer es un ser inferior. Hay una especie de feminismo de la izquierda en el que a veces también cae el centroderecha, que le sirve para deslegitimarnos a nosotros. Nosotros no vamos a caer en la xenofobia. Nosotros no odiamos a las personas de otros lugares. Lo que queremos es que los inmigrantes lleguen respetando nuestras fronteras y que respetando nuestras leyes, estén dispuestos a convivir con nosotros sin que crean que hay una ley islámica superior a la que obedecer. Lo han hecho también con las cuestiones del cambio climático, llamándonos negacionistas. Nosotros no entramos en un debate científico. Creemos que el clima ha cambiado siempre.

¿Cuál es la identidad con la que se define Vox entonces?

Vox es un partido patriota que defiende España, su tradición, su historia. Es un partido que defiende las libertades de los españoles frente al poder político. Es un partido demócrata que cree en que todos somos iguales ante la ley. Que cree en la separación de poderes. Es un partido legalista, un partido de orden. Es un partido en el que caben personas conservadoras, personas liberales y personas que no utilizan esas etiquetas políticas de los catedráticos de ciencia política, de las universidades para definirse. Las etiquetas políticas reducen y nosotros no, no las usamos. En nuestro movimiento caben personas muy distintas.

¿De qué hablaron con Javier Milei en su encuentro de esta mañana? (Por el sábado, en el Hotel Libertador)

Fue una conversación amistosa, de amigos que se que se respetan, que se quieren, que se admiran. Yo más a él todavía, porque él ha triunfado. Y fue únicamente para para darle un abrazo y y y desearle toda la suerte del mundo. No para darle ningún consejo, porque debería ser al contrario, más bien.

Ustedes se conocieron en las redes y se encontraron en distintos foros.…

Hay una gran admiración mutua, porque hemos comprendido la importancia de dar la batalla cultural contra la izquierda cuando el centroderecha llegaba al poder. Ha pasado en España y creo que en Argentina ha pasado algo parecido, y genera una gran frustración en sus votantes, porque incluso cuando llega con fuerza no hace las reformas necesarias. No se atreve a cambiar cosas. Parece que el centroderecha hubiese asumido que su única labor en la política es el equilibrio de las cuentas públicas, como si fuesen unos unos gestores que tienen que equilibrar presupuestos. Pero la cultura, la política de fondo, no lo toca. En España el Partido Popular obtuvo una mayoría absoluta, gigantesca, con Mariano Rajoy en la Nación. Fue frustrante, porque no cambiaron nada. Ni siquiera en el terreno económico. Subieron los impuestos más que lo que la izquierda pedía en aquella campaña electoral. Yo abandoné el Partido Popular cuando el Partido Popular tenía mayoría absoluta y gobernaba en España.

Porque frustró todo aquello en lo que en lo que yo creía. Dejó de defender la libertad económica, dejó de defender la unidad de la nación con claridad, porque aceptó los pactos del Partido Socialista con los terroristas de ETA. Porque dejó de defender el derecho a la vida. En definitiva, porque se sentían legitimados y acobardados. Yo no podía formar parte de un partido caracterizado por la cobardía.

¿No fue un error de ustedes exigir tantos lugares importantes al PP para ayudarlos a formar gobierno, lo que al final le habilitó a Pedro Sanchez pactar con los independentistas y formar él gobierno?

En realidad no. No es verdad. De hecho, le ofrecimos los votos al señor Feijóo a cambio de nada.

¿Y porque se frustra el pacto para formar gobierno PP y Vox?

Lo que se frustra es el resultado. Pedro Sánchez adelanta las elecciones, las convoca en un momento en el que toda España está de vacaciones. El Partido Popular hace una campaña en la que demoniza a su socio (por Vox). El Partido Socialista no demoniza a su socio comunista, sino que se entiende con él, se respetan. El Partido Popular promociona encuestas falsas que decían que estaba cerca de la mayoría absoluta y que incluso Vox no iba a ser necesario. Y hay mucha gente que decide no ir a votar. Ellos hicieron una campaña desastrosa en la que demonizan a Vox, tendían la mano al socialismo, publicaban encuestas falsas y el resultado es el que es.

De sus palabras pareciera que haces más responsable del fracaso al PP que a Sánchez, que estuvo astuto.

Pedro Sánchez no es astuto y hábil como la gente piensa. Un político que no tiene escrúpulos, que no tiene principios, tiene una ventaja competitiva sobre los políticos honrados y que tienen escrúpulos porque nos ponemos límites. Yo tengo unos límites morales. Yo tengo unos principios. No puedo venderlos. Sánchez no tiene ninguno. Puede pisar las leyes, puede hacer cualquier cosa, puede poner en riesgo la unidad nacional. Eso le da una ventaja competitiva. Habrá un momento, dado que el pueblo querrá que querrá colgarlo de los pies. Enfrente ha encontrado una oposición contundente en Vox, pero también una oposición dubitativa, que le criticaba pero le ofrecía la mano. No se le podía ofrecer nada. Distancia total con los socialistas.

¿Y hace autocrítica Vox?

Pues nosotros hacemos autocrítica, perdimos votos y hacemos autocrítica, pero yo nunca lo hago en público. La autocrítica a mí ya me la hacen los adversarios. Efectivamente, nosotros hemos cometido errores y ha habido cosas que no hemos comunicado bien, pero no lo decimos en público porque ya somos un partido muy no si esta palabra se entiende aquí, muy cateado, por los partidos, por los medios.

Santiago Abascal, líder de Vox, en los jardines del Hotel Emperador
Foto Mariana Nedelcu- Clarín

La asunción de Milei, una cumbre de líderes de la derecha global

Este sábado, durante buena parte de la mañana, volvió a circular en círculos diplomáticos la posibilidad de que Donald Trump reviera su decisión original de no viajar y finalmente se tome un avión a Buenos Aires para asistir a la toma de posesión de la presidencia de Javier Milei. Esa hubiera sido la coronación de la suerte de Lollapalooza de la derecha global que se armó esta semana en Buenos Aires.

Una escena que describe ese festival político apareció ayer en las redes sociales cuando Jair Bolsonaro subió un video en el que se lo ve rodeado de los dirigentes y amigos brasileños que lo acompañaron a la Argentina recibiendo en su hotel al primer ministro húngaro, Viktor Orban, una de las estrellas de la derecha europea desde hace años.

Bolsonaro lleva varios días en Buenos Aires y tomó su viaje como parte de su estrategia política para seguir vigente luego de dejar la presidencia. El ex diputado caminó varias veces por la calle Florida, tal vez la zona más visitada por los turistas brasileños, y saludó a cada uno de los compatriotas que lo reconocieron sorprendidos. En tiempos de redes sociales, se sabe que la selfie que saca una familia carioca en Florida puede conseguir destino viral en pocos minutos y llegar velozmente a los votantes brasileños.

Orbán también se encontró con otro de los invitados derechistas que llegaron a celebrar la llegada de Mieli al poder. El primer ministro de Hungría se reunió también ayer con el presidente del partido ultraderechista español Vox, Santiago Abascal. “Viva Vox!”, escribió Orbán en su cuenta de Twitter, e informó que mantuvo “una gran discusión” con Abascal sobre su “preparación para las elecciones europeas del próximo año”. “¡Los vientos de cambio son fuertes en Europa!”, sostuvo Orban.

Abascal, igual que Orbán y Bolsonaro, ya se habían reunido con Milei a solas. El español fue muy elocuente en su relato del encuentro. “Entrañable reencuentro en Buenos Aires con el ya Presidente de la Nación Argentina, Javier Milei. Hermanados de manera irrevocable en la batalla cultural y política por la libertad y contra la ruina izquierdista”, escribió en su cuenta de Twitter con una foto de ellos dos juntos.

Excepto Orban, los otros amigos de Milei enrolados en su línea ideológica -Trump, Bolsonaro y Abascal- están fuera de los gobiernos.

Dirigentes más moderados de la centroderecha y el centro político, como el uruguayo Luis Lacalle Pou y el paraguayo Santiago Peña, también viajaron a Buenos Aires para saludar a Milei en su llegada a la presidencia.

ITINERARIO

Santiago Abascal nació en Bilbao, en 1976. Sociólogo, comenzó a militar muy joven en el Partido Popular y a los 23 años ya había ganado un cargo de concejal. Tuvo varios cargos legislativos y ejecutivos en ese partido y en 2013 lo dejó para fundar Vox, una agrupación que enfrentó al gobierno de Mariano Rajoy, del PP. Desde entonces, ha sido reelegido en tres ocasiones consecutivas. Está casado y tiene cuatro hijos. Lo acusan de ser una ultraderecha xenófoba. El lo niega.

AL TOQUE

Un proyecto: La recuperación de la autoestima nacional de España.

Un sueño: Un país mejor para mis hijos.

Un recuerdo: El legado de nuestros mayores, que se ve con mucha claridad en la América hispana.

Un prócer: Isabel, la Católica.

Una comida: La entraña argentina.

Una bebida: El vino tinto.

Una persona que admira: Mi padre

Un placer: La felicidad de mis hijos

Una película: Cualquiera de Clint Eastwood

Un lugar: La Sierra Salvada

You may also like...