Las cimas inéditas de La Vuelta

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La 78ª edición de la Vuelta a España, como no podía ser de otra manera, no fallará a su cita para descubrir nuevos puertos. El recorrido de la ronda española presenta un total de seis llegadas en alto inéditas, algunas de renombre mundial como el Tourmalet, y otras algo más desconocidas para el gran público. El escaparate es inmejorable: varios de los mejores ciclistas del planeta escalando puertos españoles que se darán a conocer y vivirán un antes y un después.

El cartel de La Vuelta 2023 es inmejorable: Jonas Vingegaard, Remco Evenepoel, Primoz Roglic, Juan Ayuso, Geraint Thomas… Y el recorrido está a la altura de ello, nunca mejor dicho. Arinsal, Bejes, Cruz de Linares, Tourmalet, Larra-Belagua y Caravaca son las seis ascensiones que albergarán un final de etapa por primera vez en la historia de la ronda española. Puertos que respiran ciclismo, que prometen ofrecer un gran espectáculo y, por qué no, llegar para quedarse. En los meses previos al inicio de la prueba, AS fue a reconocerlos con corredores profesionales y exciclistas conocedores de esas ascensiones que serán algunos de los grandes atractivos. Dieron sus claves e impresiones de las sorpresas de La Vuelta 2023.

El primer final en alto de la Vuelta a España no se hará esperar. Llegará en la tercera etapa, en la que la carrera se adentrará en su habitual incursión en tierras andorranas. Jornada en la que el terreno será ascendente desde la salida en la localidad catalana de Súria, y que tendrá como principales atractivos el Coll d’Ordino, un clásico de la ronda española, y la subida final a Arinsal. Una ascensión no demasiado larga (6,8 kilómetros al 8,3% de media), pero explosiva, que seleccionará la carrera por primera vez.

“Es un puerto bastante duro, un clásico en Andorra de los entrenamientos de quienes residen por aquí”, contó Joaquim Rodríguez, encargado de reconocer Arinsal para AS. Sus tramos del 13%, acompañados de curvas de herradura, pueden hacer mella en más de uno, y más siendo tan pronto, cuando todavía algunos están ‘activando’ su cuerpo en las jornadas inaugurales de la carrera. «El más explosivo triunfará», afirmó Purito.

La jornada previa al primer día de descanso discurrirá por Murcia, y terminará sobre las exigentes rampas del Collado de la Cruz de Caravaca (8,2 kilómetros al 5,5%) en una subida inédita, que pondrá a prueba las piernas de las ciclistas debido a sus estratosféricos porcentajes con pendientes del 20%. Se trata de una ascensión quebrada, en la que la dureza se concentra en la parte final con un kilómetro al 12% y otro al 9,5%.

“Pensaba que era menos exigente por el desnivel medio que tiene, pero qué va”, dijo Alejandro Valverde después de subir por primera vez en su vida este puerto. El murciano, que reside a unos 80 kilómetros de Caravaca de la Cruz, donde habitualmente había finales propios para velocistas, se desplazó con AS para ascender unas rampas catalogadas de segunda categoría, pero que esa distinción no lleve a pensar que es más ‘asequible’.»Es un puerto que hará daño», resumió un Valverde que se aventuró a pronosticar que los hombres fuertes saltarán «a tres kilómetros de meta».

El más conocido de la lista, sin duda. La carrera se adentrará en territorio francés para recorrer las carreteras pirenaicas en una etapa en la que se ascenderán tres puertos habituales del Tour de Francia. La 13ª etapa comenzará en Formigal y disputará casi la totalidad de la misma en el país vecino. Tras unos primeros kilómetros descendentes, los corredores ascenderán el Col d’Aubisque, de categoría especial (16,5 kilómetros al 7,1%), y subirán, casi sin descanso, el exigente Col de Spandelles (10,3 kilómetros al 8,3%).

Por si fuera poco, la jornada terminará en el Col du Tourmalet, en el que se recorrerá la vertiente de Luz-Saint-Sauveur (18,9 kilómetros al 7,4%), en una de las jornadas más duras de la Vuelta a España. Un puerto legendario, atravesado más de 50 veces por el Tour de Francia que, este año, se estrenará en la última gran vuelta de la temporada. “Tiene un toque de épica casi inigualable. Es un puerto para un escalador puro. No es explosivo, y al ser tan largo, da mucho juego”, explicó Sergio Samitier a AS.

Sin descanso tras el Tourmalet, habrá otra jornada igual de exigente para los ciclistas por Navarra. Como en la anterior etapa, los corredores ascenderán dos puertos de categoría especial y un primera para cerrar la segunda semana de acción en la Vuelta a España. Tras varios kilómetros llanos, el pelotón se encontrará con el Col Hourcére (11,1 kilómetros al 8.7%) y, seguidamente, el Puerto de Larrau (14,9 kilómetros al 8%), con el que la carrera volverá a nuestro país.

La etapa continuará con un terreno quebrado antes de la ascensión al Puerto de Larra-Belagua (9,5 kilómetros al 6,3%) que concentra toda su dureza en la parte inicial y central. Descubierta por el Tour en 1996, Julen Amezqueta reconoció con AS una subida que se estrena ahora en La Vuelta. “Será una etapa interesante y muy entretenida, porque da mucho pie a estrategia de equipo. El día previo será el del Tourmalet, lo que genera mucho desgaste, y es una opción inmediata para que, los que pierdan tiempo, tengan opción de recuperarlo”, contó el del Caja Rural sobre una jornada que está en las quinielas para ser la etapa reina de la edición.

Clásica etapa por territorio cántabro, que discurre siempre cercana al mar y en un terreno rompepiernas, con continuas subidas y bajadas. La única dificultad montañosa de la 16ª jornada será la subida a Bejes (4,8 kilómetros al 8,8%), que cuenta con rampas máximas del 15%. La ascensión tiene gran dureza y cuenta con un descanso en la parte central que servirá para que los ciclistas recuperen fuerzas antes de afrontar los dos kilómetros finales. Esta jornada será la antesala del Angliru, y se prevé gran desgaste por el viento que puede haber en la parte occidental de Cantabria.

“El puerto no tiene una gran dificultad como tal, pero vienen de una jornada rompepiernas. Es la típica subida a la que nadie tiene miedo y al no tenerlo, son las que pueden hacer más daño», analizó Óscar Freire para AS, que realizó la subida junto con su hijo Marcos. “El que entre mal colocado en la primera parte… cuidado. Lo puede pasar mal porque no te da tiempo a recuperar», avisó el excorredor sobre un puerto que pertenece a una localidad de menos de un centenar de habitantes.

La 18ª etapa de la Vuelta a España contará con la doble ascensión al Puerto de La Cruz de Linares (8,3 kilómetros al 8,6%), en los alrededores de Oviedo. Este puerto de montaña, además, cerrará las etapas por el norte de España, y posteriormente la carrera se irá encaminando hasta Madrid. La jornada contará con grandes clásicos de las carreteras asturianas, como el Puerto de San Lorenzo (9,9 kilómetros al 8,6%), con rampas del 16%, antes de afrontar la doble ascensión inédita a un puerto de gran dureza y con pendientes constantes al 9% en sus cinco primeros kilómetros.

“Es una jornada dura, alta montaña, cinco puertos en total… si los favoritos ponen un paso exigente en la primera subida, dejarían a la escapada con pocas opciones», detalló Pelayo Sánchez en su ascensión junto con AS. “Ese doble paso dará mucho juego porque es posible que veamos dos carreras. Una por la etapa y otra por la general», completó el del Burgos-BH sobre la última jornada con final en alto de La Vuelta. Puede ser el juez definitivo de la carrera.