Los motivos por los que Marc Márquez ha decidido marcharse de Honda

Repsol-Honda y Marc Márquez pusieron ayer fin a su relación de forma prematura (al piloto le quedaba un año más de contrato) y cerraron uno de los culebrones de la temporada en MotoGP. El desencanto del catalán con su Honda era notorio, con una moto ingobernable y que se había estancado, coincidiendo con la enorme evolución de las fábricas europeas, con Ducati como gran dominadora. Ganador nato, su gen competitivo ha tenido más peso que los 12,5 millones al año, según Forbes, que percibe y que le convierten en el piloto mejor pagado de la parrilla.

«Este podio no influye para nada en mi futuro», avisaba este pasado fin de semana en Motegi tras subirse al cajón un año después. La decisión estaba tomada. Una decisión que empezó a fraguarse durante su convalecencia tras su fractura en el húmero en el GP de Jerez, en julio de 2020. La electrónica fue la causante de que el catalán fuera escupido por encima de su manillar y se partiera el brazo derecho, una lesión que le hizo pasar cuatro veces por quirófano y que le hizo pensar en la retirada: tras dos años de calvario se encontró con una moto difícil de pilotar, algo que sufría el resto de sus compañeros en Honda, y que a la mínima le mandaba al suelo.

El primer aviso lo dio a mediados de 2022, poco antes de reaparecer en el test de Misano. Márquez se reunió con la cúpula de Honda para advertirles. «Quiero volver arriba con vosotros, pero si no es con vosotros, me voy a buscar la vida», les espetó enseñándoles la cicatriz de su brazo. Y pocos meses después ya empezó a tenerlo claro. Corría noviembre, con la temporada recién acabada y el piloto en Cheste para los test en los que se evaluaba el prototipo de este año 2023. El desencanto fue mayúsculo cuando comprobó que no pilotaría una moto ganadora y que Honda no la había evolucionado correctamente.

Caídas , lesiones y peinetas

Así comenzó la actual temporada, con Márquez pasando más rato en el asfalto que sobre la moto y añadiendo lesiones y fracturas a su cuerpo, que le obligaron a perderse las carreras de Argentina, Austin y Jerez (se rompió el primer metacarpiano en Portimao). No entró en los puntos hasta Austria (décima prueba del calendario), pero el momento en el se produjo el click definitivo fue en Sachsenring, uno de sus circuitos favoritos. Márquez sufrió en Alemania cinco caídas en dos días, una de ellas en el calentamiento. Aunque recibió el visto bueno de los servicios médicos del Mundial decidió no participar en la carrera. Eso y su peineta a cámara tras una espectacular salvada fue un claro mensaje a Honda. «Soy de sangre caliente. Intentarlo, intentarlo y ver que no sale… Toca dar un paso atrás», se justificó después. Ese día fue el de no retorno, en el que decidió acabar la temporada como buenamente pudiera pero preservando su físico.

En Montmeló, en septiembre, se cargó de más razones. Honda y Yamaha quedaron últimas en la clasificación del viernes, algo nunca visto. Y en el test de Misano unos días después, comprobó que la moto que le ofrecían para 2024 no era lo que esperaba. Se resignó y empezó a conversar con Honda sobre la forma y el momento de poner fin a su relación, una de las alianzas más exitosa de la historia del Mundial y que ha durado 11 años, en los que Marc ha ganado 6 campeonatos de la categoría reina, además de 59 victorias, 101 podios y 64 poles.

Ahora se abre un nuevo escenario sobre su futuro en el que el Gresini Racing se postula como su destino, aunque primero tienen que anunciar la salida de Fabio Di Giannantonio. Compartiría box con su hermano Alex, recientemente renovado. Pero habrá que ver si Ducati, que bendice su llegada, permite que pilote una satélite. De momento, las oficiales son de Pecco Bagnaia y Enea Bastianini.