Rayo y Tenerife femeninos denuncian la desatención del CSD por estar ocupado en «casos más mediáticos»

El Rayo Vallecano de Madrid y la UDG Tenerife femeninos han emitido hoy un comunicado conjunto en el que denuncian que el Consejo Superior de Deportes (CSD) no les ha dado respuesta al recurso presentado el pasado 10 de julio de 2023 impugnando la resolución de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) de descender de Primera Federación a Segunda Federación a cinco equipos para reestructurar la categoría de 16 a 14 clubes.

Rayo Vallecano y UDG Tenerife argumentan en su recurso que las normas vigentes al iniciarse la competición de la temporada 2022-2023 marcaban que la Primera Federación de Fútbol Femenino en la campaña 2023-2024 debía tener 16 equipos, lo que suponía el descenso de tres clubes y no cinco.

Sin embargo, la RFEF alteró esta disposición al aprobar una nueva normativa el 7 de septiembre de 2022, normas que desde el Rayo Vallecano y la UDG Tenerife entienden que «sólo serían aplicables a la competición que se fuera a iniciar en la temporada 2023-2024».

Ambos clubes argumentan que esas nuevas normas no cuentan con la preceptiva aprobación de la Comisión Delegada de la Asamblea General de la RFEF que «es la única que tiene facultad para la aprobación y modificación de los Reglamentos y en su caso de las normas de competición, lo que incluye ascensos y descensos».

Denuncian la «pasividad» y demora del CSD

El próximo sábado 9 de septiembre comienza la temporada 2023-2024 del fútbol femenino y Rayo Vallecano y UDG Tenerife critican «la pasividad» del Consejo Superior de Deportes, «demorando» la resolución del recurso, lo que han calificado de «extraordinariamente perjudicial para el fútbol femenino y para los dos equipos afectados, cada uno con 22 jugadoras que, como sus clubes, merecen todo el respeto de la RFEF y del CSD».

El comunicado apostilla que ambos clubes observan con preocupación que toda la atención del CSD está centrada en la resolución de otro caso con mayor proyección mediática».

Ambos clubes habían solicitado medidas cautelarísimas consistentes en suspender hasta la resolución del recurso la ejecución de estos dos descensos, permitiéndoles inscribirse y competir en la Primera Federación de Fútbol Femenino.