
En junio de 2020, cuando la frontera subió, le escribí a un amigo sugiriéndole vernos. Sabía, por las sociedades sociales, que en los meses anteriores había tenido una postura sobre el tema de trans opuesta a mia. En mi correspondencia, hablé con él, diciéndole que, cuando nos veíamos, «me encantaba discutir contigo: es tan raro poder comentar las discrepancias con argumentos y desde el respeto…». Tu respuesta me dejó feliz. “En la vida tengo la intención de conocer gente que considero buena”, me dijo. “No tengo nada que discutir a continuación”.
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