Marco Van Basten, de Utrecht, fue el sol en una Holanda mínima y nublada, que venía de los gloriosos ‘cajonazos’ de la Holanda de Cruyff. Marcel, que también figuraba en su pasaporte, fue el ‘rebautizado’ Marco. Fue el mérito de llegar a Holanda por el camino victorioso. Esta senda de los sabios y tal. Van Basten estuvo hermoso entre los cánones de los ligueros italianos, esos que bien dividían el juego entre el ataque y la rara elegancia. Se los mencioné ahora, a Sergio Leone; en Milán y en todo el mundo. Y hizo la hora buena. Año 88, Europa se da vuelta y se sienta detrás de un ídolo. Van Basten no sabía cuál era el misterio… Ver más

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