Europa regula la IA, de Editorial

Europa regula la IA, de Editorial

Durante la última Edad Media se produjeron revoluciones en el campo de las tecnologías de la información, siendo las principales la generalización de los ordenadores personales, la instalación de Internet y el uso de los teléfonos inteligentes. Estamos ahora inmersos en una nueva fase, la de la inteligencia artificial (IA), cuyo potencial aún se desconoce, aunque se estima que será mayor.

Por buenas razones, la IA es la capacidad de las máquinas de funcionar de forma actualizada y exclusiva de la inteligencia humana. El horizonte que se abre a la IA es de extraordinaria amplitud y ha impulsado enormemente aplicaciones en áreas como la investigación, la ciencia, la medicina, la educación, etc. Pero, al mismo tiempo, la IA ha generado ansiedad, ante la posibilidad de emanciparse del control humano. De ser así, describió un cielo de riesgos, que van desde la destrucción de empleos a gran escala hasta la posibilidad de que la IA escape a la protección de sus creadores y desarrolle una enfermedad para la humanidad.

La ley es pionera y tendrá que adaptarse a la velocidad de evolución de la disciplina

El hecho de que su veloz desarrollo esté actualmente en manos de empresas privadas, impulsadas por la rivalidad empresarial y la vertiente lucrativa, ha encendido las alarmas. La altísima velocidad con la que evoluciona la disciplina no hace que se estimulen tales alarmas. Y la autoridad reguladora legislativa ha magnificado la preocupación.

Por todo ello, es legítimo considerar la legislación europea al respecto, que debe aprobarse hoy, como un punto de inflexión. En primer lugar, porque esta norma no tiene paralelo en otras partes del mundo. Y en segundo lugar, con todas las precauciones que conlleva una norma pionera, implica un intento decidido de contener los problemas que podrían surgir de la IA, sin por ello frenar su desarrollo, del que se esperan grandes beneficios. Ahí ha inclinado la redacción de la ley: lograr el equilibrio entre desarrollo colectivo y protección de las personas adecuadas.

El acuerdo europeo para regular la IA es muy bienvenido. Pero no se puede decir que el resultado sea el camino definitivo, todo sobre la cuestión. La evolución de la tecnología carece de recursos y estamos preparados para reformar ágilmente la ley a medida que las nuevas herramientas digitales se vuelven obsoletas.

La otra responsabilidad de Europa es intentar exportar decir ley. En un planeta globalizado y digitalizado, la legislación europea es relevante, pero requiere otras solidaridades. Es necesaria una pedagogía a partir de la legislación europea, en beneficio de otros países y del mundo entero. La IA es un equipo transformador y, precisamente por ello, a través de ella, se debe monitorear su aplicación, para que sea lo más probada posible.