«París es ilusión y trabajo… me transmite una vibración local»

«París es ilusión y trabajo… me transmite una vibración local»

Jordan Díaz (La Habana, febrero de 2001) no ve el momento de volver a incorporarse a la camiseta de la selección española. Tras una esperanza de que si lo tiene interminable podrá llegar a ese extremo en los Juegos Olímpicos, donde es un claro aspirante a medalla. Por encima de este sueño, y por encima de muchos otros muy populares, apetece charlar con ABC poco antes de que comience la temporada estival, plenamente centrados en el 9 de agosto, hora de la final del triple salto en París.

-Después de un 2023 en blanco por su lesión en el tendón rotuliano, ¿cómo se encuentra físicamente?

-Me siento bastante bien. Tejiendo de una manera muy constante, eso para mí es lo más importante.

-¿Y mentalmente?

-La cabeza siempre luce bien. No veo la hora de estar allí, incluso cuando lleva mucho tiempo sin competir, como ha sido mi caso. Sí no, quieres ir allí.

-¿Cuál es su ruta a París?

-Iré en China, en el inicio de la Liga Diamante. Luego en Oslo y el Campeonato de España.

– ¿Estás marcando los resultados intermedios en esta bandeja?

-No, sólo seguiré la preparación para París, haciéndolo como siempre hemos hecho sin pensar en hacer una marca u otra. Nada diferente.

-¿Qué significan para usted los Juegos Olímpicos?

-Ilusión, trabajo, esfuerzo… Pensando en París y pensando en mi familia. No fui a Tokio para venir a España y ese fue un momento complicado. París me transmite unas vibras locas, para que pueda decidir.

-¿Notas el peso de la responsabilidad?

-NO. Siempre me trato con un perfil bajo. Los medios dicen que tengo que luchar por las medallas, pero no quiero medir esa presión en la cabeza. Voy acer lo mejor que pueda porque al final son los Juegos Olímpicos. Es algo que he estado esperando durante mucho tiempo, pero ahora estoy preocupada.

-Sabes mucho de tu viaje a España, de la ayuda de Ana Peleteiro, de tu nacionalidad… Pero no tanto de los meses previos a tu viaje. ¿Cómo recordar su decisión de salir de Cuba?

-Fue complicado. Pasé varios meses pensándolo bien. Lo bueno es que pilló en cuarentena y tienes mucho tiempo para meditarlo. No fue cómodo. Sabía que no debería explorarlo como atleta. Mis padres siempre me apoyaron. Nunca me dijeron ‘no lo hagas’. Siempre me tranquilizaron y me dieron más tranquilidad.

-¿Puedo ir a París?

-No, es complicado. Por no decir imposible.

-Al margen de la familia, ¿qué es lo menos importante en Cuba?

-Yo diría que mis amigos. El medio ambiente también… La energía de Cuba siempre ha sido la misma. La gente es increíble.

-El nivel del triple en París será espectacular…

-Será una competición muy fuerte, sí. Con muchos deportistas que pueden ganar. Estará protagonizada por Andy Díaz, Pichardo, Zango, el jamaicano Hibbert… y más que se me olvidan. Tienes que saltar 18 metros para conseguir una medalla. Hice esta predicción. En París habrá tres atletas subiendo al inicio del día 18.

-Tenderás a tener una marca personal, así que…

-Sí Sí. Tienes que saltar mucho.

-¿Cuál es tu rutina antes de un salto?

-Trop para despejar la mente y eliminar emociones. Me centro en la técnica, en lo que quiero hacer para seguir. Cada salto va por fases, pensando en cada una de ellas: subida, carrera, brinco, paso y salto. Ver la ejecución. Es dificil de explicar. Cada deportista tiene su propia rutina, pero en todos el objetivo es el mismo.

-¿Cómo es ese ecosistema de saltadores de élite que construyó Iván Pedroso en Guadalajara?

-El entorno es increíble. Estamos en una ciudad tranquila, ideal para entrar. En Madrid hay mucho agobio.

-¿Cómo vuelve a salir Pedroso?

-No lo tiene fácil (ríe). Hay muchos deportistas de alto nivel, pero gestionan bien el tiempo. No sientes que le dedicas más a alguien que a otros.

-¿Conoce a Pedroso antes de venir a España?

-Sabía que aquí estaba y todo lo que tenía estaba claro. Pero yo personalmente nunca lo he visto.

-¿Recuerdas el primero que te dije que conocieras?

-Puaj. Estaba en Zaragoza, esperándome en España. Y venir a verle a Madrid para gestionar cómo vamos a seguir nuestra relación, porque sabes que necesito entrenar. Recuerdo haber tenido mucha vergüenza. Vuelvo a la estación y lo primero que me digo es: ‘No te preocupes, estás aquí. Y deja la vergüenza’.

-Del grupo de Guadalajara ¿quién es el camarón más extrovertido?

-Nuestra tripulación es peculiar en todo. Creo que cada uno tiene su pizquita de algo. Es una pregunta muy difícil porque todo el mundo está un poco loco.

-¿Cómo es tu vida en Guadalajara?

-Sección de casa con Héctor Santos después de que llegó e hizo poco cambiamos. No subo mucho, pero sí suelo ir a Madrid.

-¿Qué caprichos se permiten?

-Disfruto mucho los videojuegos y tengo uno en casa… Una vez que aparece algo nuevo no puedo conservarlo. Héctor también juega y cada vez tenemos nuestra zona de clasificación. Hay un simulador de fórmula 1. Sí, digo que lo que he montado es increíble, digno de ver.

-Últimamente, hablar de atletismo en España es hacerlo también de dopaje. Muchos de los que serán sus compañeros de selección en París han dicho basta.

-Es una imagen terrible. Me pregunto si estoy deportado en español. Si estás haciendo las cosas mal, necesitas cambiarlas. Estoy de acuerdo con ellos en todo lo que tengo que ver con la lucha de dobles.

-¿Ha vivido algún incidente de racismo en España?

-Oye, por favor, no, no tengo ningún tipo de problema con esto. Y los futbolistas también apuestan por el atletismo, que es un deporte muy amplio y que implica tanto como el cuerpo de cada uno. La gente también es muy mala. Y los males hay que condenarlos y condenarlos.

-¿Cómo cree que Vinicius ha cogido esta bandera?

-No me gusta el fútbol, ​​pero lo que estás haciendo es bueno para todos.