
«Ella lo hace todo y lo hace todo bien. Resolver los problemas, gestionar la economía, poner orden en el caos, mantener las revistas al alcance de los intrusos, defender mi tiempo, decidir las citas y los viajes, hacer y deshacer el malvados, y es tan generoso que es cuando crees que merezco los mejores elogios.» Así describieron, con todo su mordaz realismo mágico, Mario Vargas Llosa y su exesposa Patricia al recibir el Nobel. Y ella respondió, y luego seca, muy seca: “Mario, para el único que sirve es para escribir”. Acabaron, si viniera, divorciándose. El documento de secretaría al final del primer, segundo y último año del Premio Nobel se convirtió en una eficaz arma de negociación para la esposa abandonada. Una buena razón para expresar al máximo la mejor pensión compensatoria.
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