El pop vampiriza el Foro

El pop vampiriza el Foro

El Foro ha sido vampirizado por el pop. Músicas de todo el mundo han invadido la explicación de estos días alquilables en Primavera Sound –al menos 65.000 personas participaron en este primer día de festival, digo–, aunque con ritmos y melodías que una y otra vez hablaban a la madre de el indie que Dios le da esperanza para este macroevento. Sin embargo, las evoluciones sonoras ahora son sofisticadas. Incluye la experiencia vacacional Vampire Weekend.

Pasado el mes pasado, mientras en el escenario Estrella Damm los paneles lanzaban mensajes jocosos dirigidos a la gente «que sólo viene a ver a los grupos más famosos» y si traspasaban, por así decirlo, los pueblos más bonitos del territorio Primavera, el – pandilla extrafamosa – Ezra Koenig luchó con deliciosos ecos folk que se combinan con raíces africanas para derivar los ritmos ska, siempre esperados por la voz fresca de este neoyorquino de 40 años que triunfa como compositor, cantante y guitarrista, pero también como un guitarrista. El creador de la comedia animada. Neo Yokio (Netflix) se mostró antes por el público barcelonés –“hubo un tiempo que no veníamos”–, pero rápidamente se dio cuenta de que el regreso es oportuno, ya que coincide con el lanzamiento del nuevo disco. Sólo Dios estaba por encima de nosotros. .

Paradigma de la ilustración musical, Vampire Weekend personifica el misterio de la felicidad

Paradigma de la música ilustrada, Vampire Weekend personifica el misterio de la felicidad, o menos de lo que transmiten. En ocasiones entró en un museo… de la misma forma en que un día antes Phoenix entró con la ayuda del vídeo escenográfico en el salón más hermoso del Palacio de Versalles. Una curiosa coincidencia si se tiene en cuenta que ambos hijos son amigos, de esos que suben juntos con sus respectivas mujeres (llegaron Sofía Coppola y la mujer de Koenig Trabajan), y también han colaborado en algunas canciones.

Al final de esta edición, esta fue la más sólida de la velada, descontando, obviamente, a Beth Gibbons. La voz de Portishead ofreció su folk progresivo, vaporoso y flotante ante una numerosa y respetuosa competencia que llenó las gradas y la pista del escenario de Cupra. Y demostró cómo es posible franquiciar la frontera de los años 60 con un canto prodigioso de belleza y abundancia. Acompañado de un tabique, con sección de cuerdas incluida, Gibbons presentó su debut en solitario, el álbum Vidas demasiado grandes con la respetable disposición de seguirla a cualquier parte de la vida.

Alizzz se presentó ante un pequeño concurso sobre sus nuevos temas, en el que participó el público Ada Colau

La jornada también empezó como clave femenina, con una María Hein homenajeando a su tocaya María del Mar Bonet en uno de los hits más emotivos de la canción: Alanar . Y seguí a Clara Vinyals en estado de gracia, reindicando la buena gente que es el pueblo de Lleida. Pero el gran momento del día lo protagoniza Alizzz, uno de los productores más excepcionales del panorama urbano, y no sólo a nivel español, sino internacional -ha colaborado con fenómenos como C. Tangana o Rosalía-, que se estrenó en los últimos años en ser artista y presentar sus propias canciones. Ante un concurso muy limitado –las 180 personas que vivían en Red Sound Etnia Barcelona–, de Castelldefels estuvo acompañado en formato acústico por dos guitarristas, tal y como fue una de las famosas Tiny Desk Sessions que celebró con gente como Kiko Veneno. Entre el público que de pie zó de Alizzz a menos de dos metros se encontraba la exalcaldesa de Barcelona, ​​Ada Colau, coreografiando cada una de las nuevas canciones del disco Gestión imprudente . «¿Dónde estás? ¿tienes efectivo? Creo que te perderé…», rezaba una de las cartas. A la salida, el Red Sound observó con una tarjeta y un código QR desde el que se podía visualizar en todo el mundo el vídeo del concierto realizado in situ.

Tarde, en cualquier caso, no estuvo completa hasta que se vivió uno de los conciertos más intensos de esta edición, con Kurt Wagner reviviendo la obra más reciente de Lambchop, La biblia … pero sólo la voz (la voz de este veterano rapsoda de Nashville, serio, penetrante, sensible, capaz de emocionar cualquier corazón) y el único acompañamiento del piano, a cargo del eficaz Andrew Broder. Digo, Primavera muestra una buena variedad de estilos dentro de una escena pop –sí gritaban sus inconformismos y protestas los Mannequin Pussy: “Somos gritonas profesionales”, dice Marisa Dabice en este diario–, pero también con una marcada ausencia de La música étnica.

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