El Betis se queda atrapado en la lona del WiZink y echa humo (65-54)

El Betis se queda atrapado en la lona del WiZink y echa humo (65-54)

Un año y seis días después, la historia del Betis Baloncesto sucedió exactamente en el mismo lugar. Una pista denostada por sus intereses donde sólo acumula disgusto y pierde la categoría de la pasada campaña, el WiZink Center se convierte una vez más en una fortaleza inexpugnable para el conjunto verdeblanco, que lee su versión en el quinto y definitivo asalto del playoff de cuartos de final. ante los estudiantes. Hasta aquí la aventura imposible de esta planta de jugadores que no pueden hacer ni un solo reproche. La gente le agradece que haya salido, y con tanta valentía, profesionalidad y compromiso, de un club abandonado a su ayudante, a la deriva, que ha vivido permanentemente en la tormenta, al borde del barco. Un barco con pasos de agua por todos lados que los jugadores, contra todos y pesando todos, intentaron elevar hasta el puerto fondeado del ascensor. Lo que en otros tiempos hubiera sido una obligación para este club maltratado de 37 años de historia, ha caído en una utopía por la que han peleado a brazo torcido hasta este último aniversario en Madrid. No fui a la fiesta desesperada. Fue un duelo feo, reñido, más intenso que estético, para los picapedreros, marcado por los jugadores pequeños de tiro (33 y 31, respectivamente) y por el control férreo de la red escolar: 51 a 35. Así, por robar balón tras balón, dio la moraleja a un Betis intermitente, siempre en movimiento, que estuvo a tiro de triples cuando acabó el partido en los últimos diez minutos.

Del primer cuarto, que acabó con 19-15, el Betis se fue con deudas para marcar. Los alumnos fueron manejados con un punto de agresividad superior y con una hiperactividad abrasiva en la vara, que él había hecho suya con autorización. Doblaba en esa faceta al conjunto verdiblanco (14/7), como si hubiera aprendido la lección del cuarto envite. El Betis perdió su intimidante presencia sin DeBisschop, reservado hasta la segunda parte con dos tempraneras personales. Y la tripulación, con unos y con otros, se estampó por repetición contra la defensa colegiada. Un muro hermético sobre el cuadro que lanza constantes dos contra uno al hombre-balón para cortocircuitar, y vaya si sigue, el bloqueo directo. Tras el primer asalto, el Betis presentó varios jugadores en el partido. No controlaba el rebote (si estaba en ataque cedía ante su rival), concedía muchos tiros libres, tenía que ceder varias poses sin presencia defensiva (cuatro pérdidas) y en ataque Era esquivar la impaciencia, forzar situaciones sin casi mover el balón.

Son cuatro cosas, pero toca activar la defensa así que vale la pena si fuera aún más en el ámbito colegiado. Larsen y Francis Alonso marcaron tres (25-17) y el Estudiantes abrió brecha. No se hacía el juego en el Betis, se precipitaba, jugaba mal y abusaba del triple, simplemente se lo pedía al rival. Nada más regresar a pista, Joaquín Rodríguez llegó al segundo y acabó en el banquillo. Por el rebote sangraba el Betis. Sí, chorros. Suerte que el acierto colegial fue discreto. Al contrario, he estado en contra de los corazones. Un dato sintomático: los locales reciben tantas retiradas (10), como visitantes totales. Ferrando se amplió en diciembre (27-17) con el Betis fallando, con él, sacado de la defensa defensiva.

La segunda canasta bética, triple de Uruguayo, duró seis minutos y la tercera, de Diana de Faggiano, seis minutos. El Betis volvió a verse reflejado en el retrovisor (27-23) cuando Sola apareció en el WiZik para anotar dos canastas de puro picapedrero. A fogonazos iba el Betis, desbordado en el rebote y sin llegar a ser ofensivo. Bastos pintaban, pero con sus seis triples (Faggiano) evitó marchar al fondo diez minutos (33-26). Los problemas estaban claramente localizados. Los de Savignani habían metido más triples (seis) que dos (tres), el marcador lo contaban los estudiantes (dos capturas más) y ni Polanco ni Joaquín habían llegado al espacio del partido (ambos sumaban diez puntos). ). De su tridente, sólo Faggiano estuvo a tono con puntos oculares, seis rebotes y tres asistencias.

El charrúa, desde el inicio hasta el partido, no pudo cumplir. Marró tres triples seguidos en el reinicio con un Betis más enérgico y voraz en el tiro ofensivo, aprovechando segundas oportunidades. Las musas lo habían abandonado en el equipo. Leimanis picoteaba (36-28), Nzosa se recordó jugando con una intensidad nunca vista y Larsen macheteaba en el rebote: 16 en ataque ya para los estudiantes. Una sangría para la que no tenía remedio en el Betis. El 38-30 fue la mejor noticia en su caso. Casos mil. En un partido de bajos porcentajes en tiro, el Betis se mantuvo firme (43-35) aunque su registro fue prácticamente un error: sólo 4,60. La zona defensiva les impidió trabajar, desactivó al Estudiantes y se quedó en tres (43-40) jugando con Berzins y DeBisschop dentro y acomodando la ausencia de Larsen. Al final resultó que, Berzins sometió a los daneses y el Betis, en diez minutos, estaba mucho más vivo que en la segunda mitad. Tuvieron que recomponerse en defensa para apuntar al tercio parcial (13-17).

  • Movistar Estudiantes (19+14+13+19): Wintering (6), Leimanis (11), Sola (7), Murphy (13), Larsen (10) -quinteto titular-; Dee (-), Nzosa (2), Sergio Rodríguez (-), Ferrando (9), Francis Alonso (5), Cáffaro (2), Carlos Suárez (-).

  • Real Betis Baloncesto (15+11+17+11): Faggiano (16), Joaquín Rodríguez (10), Dedovic (2), Almazán (5), DeBisschop (5) -cinco inicial-; Polanco (12), Pablo Marín (-), Hanzlik (-), Domènech (-), Berzins (4).

  • Árbitros e incidencias: Morales Ruiz, García León, Lema Parga. Eliminado Joaquín Rodríguez, por cinco fatas (m. 40). Quinto partido de los cuartos de final del play-off para ascender a la LEB Oro. WiZink Center, más de 9.000 espectadores.

Los estudiantes lo verán.

Dos derrotas de DeBisschop y cinco puntos seguidos por los estudiantiles ampliaron los fantasmas del WiZink (51-43). Pésimo camina penosamente desde el último cuarto. Savignani desmontó su bronca interna y cedió la pista a Joaquín, también a Domènech. Por debajo siguió el Betis, que pilló al chico en la base del disparo exterior (54-49) y sin perder la compostura. Polanco se alimentó, la zona de nuevas remontadas y de posible derrota de Domènech (triple error) se fue al 57-51. Si se rompía el partido el Betis nunca terminaría de dar la oportunidad y se acabaría el tiempo. Murphy, que había sido letal en el triple, puso el 61-51 en un fallo de tres minutos. Faggiano, el mejor del Betis, exploró las opciones de su equipo, que nunca podrá imponer en el plan de juego, como le gusta decir a Savignani. Con 61-54, Joaquín falla un triple que el WiZink celebra casi como gol.

Los estudiantes guardaron el partido y el billete para la Final Four en el palco. Soñó con el que peleó al Betis con todas sus fuerzas, llevando al límite a su rival, hasta que ya no puede más. Escuchado el duelo, el jugador uruguayo volará muy alto, todo lo que quiera por su talento lo mandará desde el equipo, desde el equipo y, por supuesto, desde el Betis. Lo que le dijo a Savignani cuando abrazó a su pupilo será seguro para él. El Betis Baloncesto se despide así de una época de saltos de altura que arrancó con un nuevo dueño, una vez desaparecido por el equipo del conjunto mexicano Xoy, y nuevamente con la sección-club en manos de la entidad heliopolitana. El equipo respondió defendiendo con honor y hasta el atenuante esta camiseta, que ahora es verdiblanca pero también heredada de una tradición de casi 40 años iniciada en 1987. Las profesiones del parque han estado a la altura y ahora Corresponden Los directivos devolverán este testimonio, haciendo posible que esta historia continúe donde debe, en la LEB Oro. El otro escenario no estaba previsto. La campaña ha terminado, pero el partido del futuro sigue sonando.