Un juez ordena a Texas que retire del Río Grande las barreras contra los inmigrantes

Un juez federal de Austin (Texas) ordenó este miércoles que el estado debe sacar las barreras instaladas en el Río Grande (o Río Bravo) para impedir la inmigración de indocumentados, con el consiguiente riesgo que esto supone para sus vidas, como parte de la llamada «operación estrella solitaria».

La orden es consecuencia de la denuncia que presentó la administración Biden contra el gobernador del estado, el ultraconservador Greg Abbott, con el argumento de que Texas no tiene derecho a instalar esas estructuras en vías federales navegables.

“El gobernador Abbott anunció que él no pedía permiso para su programa anti inmigración con el que construía barreras flotantes”, escribió el juez David Alan Ezra. “Por desgracia para Texas, un permiso es exactamente lo que las leyes federales requieren antes de instalar obstrucciones a las vías navegables nacionales”, remarcó el magistrado en su resolución.


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La orden del juez, que requiere no colocar barreras adicionales, tiene la fecha límite del próximo día 15. Sin embargo, el gobernador echó mano de la plataforma X, antes Twitter, para replicar de inmediato que recurrirá la decisión y que continuará con el uso de “estructuras estratégicas”.

Las cadenas de boyas cubren más de 300 metros de longitud en el Río Grande, cruce final para los que tratan de entrar en Estados Unidos. Están ancladas en el lecho del cauce, apuntaladas a cada lado por montajes de hojas redondeadas con bordes dentados similares en su conjunto a una sierra circular.

El montaje se realizó el pasado 10 de julio, justo unos días después de que cuatro inmigrantes, incluido un niño, se ahogaran al cruzar el río. Esta es una más de las medidas del gobernador, pero ha sido la más controvertida, a la que se han atribuido al menos un par de defunciones, y ha creado tensión con México, que observó en esta operación un acto de inhumanidad, como el mismo gobierno de Washington.

Las cadenas de boyas cubren más de 300 metros de longitud

El juez Ezra remarcó que ha tenido en cuenta en su decisión una queja formal de la diplomacia mexicana al establecer el daño causado como un motivo para justificar la denuncia. Su resolución es muy crítica con los argumentos esgrimidos por Abbott para defender su instalación, sobre todo la idea de que el estado puede tomar las medidas que sean ante lo que unilateralmente considera una invasión.

“Y todo el argumento es requerir al tribunal adoptar pasos adicionales, más allá de la cuestión no justificada de si el gobierno federal ha fallado en proteger a Texas de la invasión, ratificando la afirmación del pleno poder de Texas para declarar y responder a todos los tipos de invasión, incluidas las de actores no estatales”, señaló el magistrado.

“Bajo esta lógica, una vez Texas decide, a su sola discreción, que ha sido invadida, no está bajo control respecto a los medios elegidos para hacer la guerra y esta es una afirmación impresionante”, prosiguió.

Abbott insistió en que continuará haciendo una demostración de fuerza en la frontera y criticó al presidente Joe Biden. “Texas tiene el derecho a hacer el trabajo que Biden debería hacer por si mismo”, replicó el gobernador.

Sostuvo que la decisión del juez es incorrecta, que buscará la enmienda y prometió que su estado continuará usando todas las estrategias necesarias para sellar la frontera, terreno en el que habló de desplegar la guardia nacional y de la instalación de barreras disuasorias.

“Nuestra batalla para defender la autoridad soberana de proteger vidas ante el caos causado por la política de fronteras abiertas del presidente Biden solo ha empezado. Estamos preparados para pelear hasta llegar al Tribunal Supremo”, prometió.

El Departamento de Justicia urgió a Texas en julio a sacar las barreras en un plazo de diez días, en base a la total falta de competencia del estado para discutir el poder federal sobre inmigración y asuntos exteriores.