Inglaterra acude a la cita con España en la final del Mundial

Inglaterra ya está en la final del Mundial, clasificada con otro partido en el que no hubo tanto como el rival, pero sí suficiente para colar un golazo de Toone y aguantar el balón en la segunda parte ante el empuje de Australia (3-1). Se despide la anfitriona con la cabeza muy alta, muy buena imagen, mejor ambiente en las gradas y en la ciudad, y un crecimiento espectacular para el futuro.

Pero son las inglesas las que se citan con España en el último día del Mundial. Lo hacen con apuros, con lo mínimo, regateando la eliminación contra Nigeria en octavos (pasaron por penaltis) y pasándolo también muy mal ante Colombia en cuartos (2-1). Pero aquí están, y tienen entre ceja y ceja firmar un doblete que las encumbraría a un lugar inexplorado: son las campeonas de Europa 2022 y quieren también la Copa del Mundo.

Tienen calidad individual, pero como equipo otras selecciones han demostrado más entrega y compenetración. Ante Australia, una ciudad pendiente de la tele y corrillos en la calle para verlo juntos, las de Sarina Wiegman apelaron a la contundencia en el cuerpo a cuerpo. Y esperaron el fallo del rival, que llegó al bajar la presión sobre el centro del campo. En un segundo, Inglaterra creó una jugada de peligro de la nada que culminó Toone para acallar el Estadio Aussie, 75.784 espectadores.

La mayoría volvieron a respirar y a soñar con el golazo de Sam Kerr, que volvía a la titularidad y se lució como suele hacerlo. Carrerón y un disparo inapelable desde 25 metros que dejó en nada la estirada de Mary Earps.

Pero después de un partido muy concentrado, llegó un despiste fatal. La defensa Ellie Carpenter no acertó a rematar y no perdonó Lauren Hemp para poner de nuevo a Inglaterra por delante. Y se echó hacia atrás la campeona de Europa. Y se echó hacia delante, con todo, empujadas por los 75.000 espectadores, una Australia que tuvo las mejores ocasiones, pero o bien Earps o bien el cuerpo de las defensoras se encargaban de anular una y otra vez.

Le faltó a Australia creérselo un poco más. Y le sobraron unos centímetros. En ese disparo tras una jugada embarullada en el área que tuvo la propia Kerr, su disparo se marchó por muy poco cuando rematar a la red parecía lo más fácil.

Se lamentaba la capitana, y no era para menos, pues era un minuto 85 en el que pudo haber llevado a las suyas, y a todo el país, a la esperanza de la prórroga. Pero aún se lamentaría en la jugada siguiente, porque lo que perdonó la anfitriona en un área, no lo hizo Inglaterra en la otra. Contragolpe, única estrategia ofrecida, que solventó con un disparo cruzado Alessia Russo.

Y así, Inglaterra jugará su primera final de un Mundial después de dos semifinales. Y buscará ese doblete de ser campeona de Europa y del planeta fútbol el domingo. Pero enfrente está una España que sí cree, que tiene recursos, juego, alternativas y convicción. Y que aprende rápido de las caídas. Y este Inglaterra-España ya se celebró en la Eurocopa del año pasado, con victoria para las primeras que remontaron en los últimos minutos. Y las jugadoras españolas no olvidan, pero aprenden de ello. El domingo 20, la resolución.